La moda de 'la evidencia'

Últimamente, los conductistas hispanohablantes en redes sociales digitales parecen haberse puesto de acuerdo para lanzar una campaña publicitaria para mejorar su reputación y aumentar la cantidad de fieles a su escuela, utilizando el término 'evidencia' como criterio máximo para distinguir entre la 'verdadera' psicología y la psicología 'herética'.

Esto definitivamente suena muy bien ¿Quién no estaría de acuerdo en que quienes pretenden que pongamos ciertas decisiones sobre nuestra vida en sus manos tengan que mostrarnos evidencias de que lo que hacen realmente funciona? ¿No es esto lo que distingue al conocimiento científico del pensamiento religioso y del pensamiento ideológico? ¿No ha sido el conocimiento científico el que nos ha ayudado a curar enfermedades antes incurables, construir edificios antes inconstruibles, diseñar tecnología antes inimaginable?

Las evidencias nos dan más o menos certeza de que nuestras creencias son verdaderas, de que son más que una mera opinión, de que son conocimiento que no depende de quién lo dice, ni del lugar en que lo dice, ni del tiempo en que lo dice, ni a quién se lo dice.

Hasta aquí todo suena de maravilla, hasta parece demasiado bueno para ser verdad. 

Y lo es.

Una observación curiosa acerca de la evidencia es que la hay tanto para la eficacia de ciertos tratamientos contra el cáncer, como para la existencia de aliens, fantasmas, seres fantásticos, dioses, demonios, 'leyes' para atraer la abundancia, hechizos eficaces, sustancias que lo curan todo y más, mucho más. Todos tienen evidencia que 'comprueba' que lo que quieren que creamos es verdad o que funciona para lo que dicen que funciona. Hay fotos y documentos de la CIA y el FBI que 'evidencian' la existencia de vida inteligente extraterrestre, la biblia y la naturaleza son 'evidencia' de que dios existe (y ha sido comprobado lógicamente por filósofos tan afamados como Aristóteles y Tomás de Aquino), tal compuesto químico ha sido puesto a prueba mediante ensayos clínicos y se ha 'evidenciado' que cura el sida, el cáncer y la COVID-19.

¿Deberíamos de creer en todo esto?

No necesariamente. Uno de los problemas en darle este tipo de importancia a la evidencia, radica en que esta palabra se transforma muy fácilmente en una forma de manipular la opinión de las personas. Y generalmente es así como es usada, tanto dentro como fuera de la comunidad científica.

Aún así, tener evidencia de algo es muy útil, la evidencia ayuda a tomar mejores decisiones en cualquier ámbito, siempre y cuando sea evidencia relevante, pero ¿quién decide si es relevante o no? ¿cómo saber si un hecho o material presentado como evidencia de algo realmente tiene que ver con ese algo?

¿Qué es la evidencia?

La palabra 'evidencia' viene del latín 'evidentia' que expresa la cualidad de algo que se hace 'visible' desde el interior hacia afuera. El vocablo se forma a partir del verbo 'videre', que significa 'ver', sumado a una contracción del prefijo 'ex-' que significa 'desde', 'hacia afuera'. Evidenciar algo es entonces hacer visible para todos algo que antes estaba 'escondido'.

Cuando algo es 'obvio' o esta expuesto al conocimiento de cualquiera, decimos que es 'evidente'. Que la verdad o el conocimiento no siempre estan al alcance de todos, es algo evidente; es precisamente por esto que exigimos evidencias, aunque solo las exigimos cuando desconfiamos de lo que otros creen porque lo que creen contradice nuestras creencias. Así, la evidencia también sirve para convencer a otros para que crean en algo que no creen, aunque no siempre funcione (y al final solo sirva para convencernos más de que nosotros tenemos la razón y el otro no).

Y no siempre funciona, básicamente, por dos razones autoevidentes:

1. No siempre es fácil definir qué tan relevante es la 'evidencia' para certificar lo que sea que queramos certificar.

2. No siempre está claro lo que queremos certificar.

Una excelente discusión para ejemplificar estas dos razones es la que habitual e históricamente sostienen ateos y creyentes (regularmente cristianos).

Sucede que, si uno participa u observa este tipo de discusiones el tiempo suficiente, es posible constatar que no hay 'evidencia' que ninguno de ambos bandos pueda presentar al otro para hacerle cambiar de opinión. Esto sucede porque, de acuerdo con el primer principio, si un cristiano presenta a un ateo la existencia del cuerpo incorrupto de un santo en una iglesia como evidencia de la existencia de dios, no deja claro si ese fenómeno es causado por obra divina o por la intervención deliberada de los curas, por ejemplo. Es decir, la relevancia de tal evidencia respecto a la proposición 'dios existe' no es directa ni necesaria, tal evidencia puede ser prueba de muchas otras cosas (como la avaricia e ingenio del clero, por ejemplo). Sin embargo para el creyente es suficiente, al fin y al cabo ¿quién decide la relevancia de la evidencia?

Por otro lado, cuando un ateo presenta la existencia de los fósiles de dinosaurio como evidencia de que dios no existe, sucede exactamente lo mismo. Que los dinosaurios hayan existido no implica necesariamente que dios no exista. Tal vez pueda implicar que el Génesis no es historia natural (lo cual ni el Papa negaría), pero eso no implica que dios no existe; a lo sumo podría decirnos que la historia de la creación ha sido malinterpretada ¿eso confirma la inexistencia de dios? no, solo confirma lo que la biblia siempre ha enseñado: 'el hombre es débil e ignorante, sobre todo en lo que respecta a las cosas de dios'.

Sin embargo, tal evidencia es suficiente para el ateo; al fin y al cabo ¿quién decide la relevancia de la evidencia?

Pero aquí hay truco. Si analizamos cuidadosamente las 'evidencias' de cada bando sucede que no solo discrepan en la relevancia, también en lo que quieren evidenciar. Por un lado, aunque no este consciente de ello, lo que el cristiano apunta a certificar no es la existencia de dios sino que la probabilidad de que dios exista es mayor que la de que no exista y, por tanto, es más conveniente creer en dios que no creer en él (la probabilidad de que un cuerpo permanezca sin descomponerse y desprenda un perfume agradable después de la muerte es tan poca que, dando por hecho que los curas no tienen que ver en eso y que los cuerpos en este estado son cuerpos de personas que dedicaron su vida a dios, la existencia de estos cuerpos aumenta la probabilidad de que dios exista). Y a este mismo objetivo sirven la gran mayoría de argumentos y 'evidencias' presentados a lo largo de la historia para certificar la existencia de dios. 

Por otro lado, los ateos desean certificar que la probabilidad de que dios no exista es mayor a la de que exista y, por lo tanto, es mas conveniente no creer en él que creer en él (la probabilidad de que la biblia sea una fuente de conocimiento universal disminuye con cada descubrimiento sobre la realidad que es ignorado por ella, así como con cada vez que la interpretación de la misma necesita ser menos literal para conservar su credibilidad o valor).

Esta es la disputa inconsciente entre ambos bandos y, evidentemente, la unica razón que explicaría su interminable debate. Pero hay más.

Resulta que lo que cada bando presenta como evidencia es sistemáticamente rechazado como tal por el otro bando. Esta discusión (y muchísimas otras) funciona como un juicio sin juez en que la parte acusadora y la parte acusada discuten hasta el infinito porque, para llegar a una sentencia, antes tendrían que estar de acuerdo el uno con el otro, lo cual es lógicamente imposible ya que la unica razón de su existencia es, precisamente, que no estan de acuerdo: uno dice que el otro es culpable y el otro dice que el uno es un mentiroso, si ambos estuviesen de acuerdo en cualquiera de las dos hipótesis la discusión no habría existido.

Entonces el problema es el conflicto de interés que cada parte tiene en aceptar evidencias del bando contrario: si las acepta entonces significa que esta en un error y a nadie le gusta admitir sus errores, pues hacerlo tiene consecuencias generalmente indeseables (como teminar en la cárcel o dejar al acusado suelto para poder vengarse, en el caso del juicio).

Esto no solo sucede en los juzgados o entre ateos y creyentes, también entre investigadores científicos y adeptos de escuelas teóricas 'contrarias'. Todo el problema gira alrededor de un mero conflicto de interés y la ausencia de un 'arbitro' neutral que ayude a definir cuál es la evidencia aceptable y cuál no.

En el caso de la evidencia 'científica', sucede que sí hay 'arbitros'. Generalmente estos son los editores y los comités encargados de aprobar los articulos que son enviados para publicarse en revistas científicas, y suele decirse que son neutrales porque no conocen quién los envía. Desgraciadamente, aún dando por hecho que el anonimato de los autores y autoras a ser revisados se respete, esto solo garantiza que los sesgos en la revisión de estos articulos no estén determinados 'ad hominem', pero deja completa libertad a ser sesgados por otros criterios: fidelidad a una teoria (sesgo de confirmación), fidelidad a una postura filosófica (sesgo de confirmación), fidelidad a una ideología política, fidelidad a los intereses económicos de la revista en cuestión, etcétera. En resúmen, estos comités jamás son neutrales.

Y todavía falta aclarar un último tema. Puede llegar a reclamarse que la diferencia de valor entre la evidencia producida por medio de un método científico y la evidencia a secas, es infinita. Es injusto y tramposo reducir la evidencia 'cientifica' al concepto de evidencia popular, ya que para el sentido común cualquier cosa es evidencia, pero para el científico la evidencia solo es aquella obtenida mediante estudios metódicos y rigurosos, sistemáticamente ejecutados e interpretados de la forma más válida según los principios de la lógica. Esto es genial, hasta suena demasiado bueno para ser verdad.

Y lo es.

Para empezar, desgraciadamente son poquísimos los estudios, en cualquier campo científico, que son llevados a cabo a la perfección, es decir, cumpliendo con cada uno de estos criterios. Y esto es así en parte, sí, porque somos humanos y eso implica corruptibilidad debido a nuestras tendencias egoístas innatas, los sesgos cognitivos y al poder del contexto para determinar nuestra conducta; pero aún más importante, es así porque diseñar experimentos, obtener resultados favorables a nuestras hipótesis, reunir los recursos necesarios (dinero, tiempo, espacio, materiales, tecnología, y sobre todo, personas suficientemente capacitadas), resulta una tarea titánica. El conocimiento científico es muy costoso, sobre todo porque antes de poder llegar a conclusiones positivas, generalmente se tiene que pasar por una serie bastante prolongada de conclusiones negativas, lo cual implica rediseñar la investigación, adquirir más recursos, reformular las hipótesis... repitiendo el ciclo al infinito (sin que esto garantice siquiera que algún día se obtendrán resultados positivos). Todo esto obliga a los involucrados a conformarse con investigaciones generalmente mediocres para poder explotar económicamente sus resultados y así recuperar algo de los recursos invertidos en ellas, si es posible.

De este modo, para poder aceptar evidencia científica como 'ex-videntia', primero tendría que ser manifiesta o visible para todos, esta es la cuestión más importante respecto a la evidencia: tiene que ser 'visible' para todos, no solo para unos cuantos videntes o profetas (o un comité de 'expertos', que tiene el mismo efecto). De otro modo no es 'ex-videntia' sino 'in-videntia', es decir, ceguera. Esto implica asegurarnos de que las investigaciones son perfectas, o al menos suficientemente bien hechas para considerarlas evidencia ¿quién hace eso? la mayoría estamos demasiado ocupados en nuestros asuntos para dedicarnos a tal odisea (ya no se mencione la mayoritaria falta de capacitación para poder hacerlo, en primer lugar); entonces se lo dejamos a los comités de las revistas científicas conformados por supuestos 'expertos' pero ¿por qué habriamos de confiar en ellos? la primera razón para exigir evidencia fue la duda, lo cual hace necesario hacer visible y manifiesto para todos, algo que al principio no lo es. Pero no es evidente que los comités sean neutrales ni que hacen las cosas como se supone que deben ¿quién nos dará evidencia de que estos comités estan haciendo bien su trabajo? nadie. Y aunque alguna revista lo haga, esto solo multiplica nuestro prmer problema por dos ¿quién la va a revisar? ¿quién la va a validar? y luego por tres ¿quién va a darnos evidencia de que se revisó bien? y luego por cuarto ¿quién la revisará? hasta el infinito... lo cual terminaría en que todos revisaramos uno por uno todas las investigaciones para formarse una opinión propia, lo cual ya dejamos claro que no va a suceder.

¿Cuanta es entonces la diferencia entre evidencia científica y no científica? Realmente no mucha. Definitivamente la diferencia de valor, en cuanto la confianza que podemos depostitar en cada una, no es infinita, es más, es casi igual a cero. Tanto la 'evidencia' científica como la no cientifica dejan bastante espacio para la duda. La primera porque la distancia entre quien duda y la evidencia, es tanta como la distancia entre un fiel cristiano y su dios. En ambos casos solo se accesa a la 'verdad' por medio de sacerdotes (que los científicos llaman 'expertos'). Y en el segundo caso porque las personas pocas veces estam de acuerdo en qué es evidencia y qué es lo que quieren evidenciar. La diferencia entre la evidencia como la entiende la gente y la evidencia como la entienden los científicos, es meramente de grado.

Al final de cuentas, en el mundo real, la sociedades se sostienen sobre la confianza ciega, en otros: cuando vamos a un restaurante confiamos en que la comida no esta envenedada o podrida (aunque de hecho suceda muy a menudo que lo está), cuando usamos el transporte público confiamos en que la gente a nuestro alrededor no nos hará daño (aunque de hecho nos roben, nos toquen inapropiadamente, nos empujen). Cada segundo viviendo en sociedad es un acto de confianza total, que constantemente es defraudada, aunque prefiramos olvidarlo o ignorarlo. Y esto pasa tanto cuando vamos a comer, como cuando un profesor nos dice: 'el conductismo es la única psicología científica' y le creemos las dos cosas. Pero esto es todo lo contrario a la función de la 'evidentia', es decir, hacer las cosas visibles o manifiestas precisamente para no tener que confiar en cosas invisibles (¿cuál es la 'evidencia' de que el conductismo es psicología?¿cuál es la 'evidencia' de que la psicología no es científica? ¿Cual es la 'evidencia' de que dios existe o no existe? son exactamente el mismo tipo de discusión).

Sin embargo, parece que sería útil, antes de pasar a la siguiente pregunta, dejar claro cual es esa diferencia de grado entre la evidencia llana y la científica. 

En términos filosóficos, hay muchos tipos de evidencia y cada una tiene su propio valor. 

Para empezar, podemos observar que, según lo que ya hemos discutido, la evidencia es cualquier cosa que alguien en algún momento utiliza como 'prueba' de que alguna proposición es verdadera (o, al menos, de que es más probable que sea verdadera a que sea falsa, como en el caso del debate entre ateos y creyentes). Y ya observamos que la forma en que la gente decide que algo es 'evidencia', es bastante arbitraria. Por lo general, la gente utiliza cualquier cosa como evidencia de que sus creencias son verdaderas, pero entonces ¿por qué quienes creen en los 'aliens' no utilizan, digamos, la existencia de una piedra cualquiera como evidencia de la verdad su creencia?

Es cierto, no es tan fácil usar 'cualquier cosa' como evidencia de 'cualquier cosa', pero de hecho es posible. La cuestión es encontrar, y esta es la clave para entender qué es la evidencia, un nexo 'lógico' entre una y otra cosa. Si eres capaz de encontrarlo, eres capaz de 'evidenciar' cualquier cosa.

Por ejemplo, en realidad yo podría tomar cualquier roca y, con base en su composición, afirmar que tal roca tuvo que ser diseñada por algún agente inteligente, pero obviamente el ser humano no es capaz aún de hacer tal cosa, por lo que la única conclusión posible es que un agente inteligente no humano tuvo que ser el autor.

Esto ya puede ser considerada una 'evidencia' formal que, si aceptamos sin preguntar nada más, también implicaría la 'evidencia' material que la roca estaría representando. 

Obviamente, si no somos tan confiados, tendríamos que exigir evidencia formal y material de que tal piedra efectivamente no podría existir sin la intervención de un agente inteligente. Lo cual seguramente tiraría abajo el resto de 'evidencia'. Esto quiere decir que la evidencia siempre necesita de más evidencia si lo que buscamos es la certeza absoluta, es decir, la imposibilidad de dejar lugar a la duda. Pero siempre puede dudarse. La única forma de lograr esta certeza sería, de hecho, saberlo absolutamente todo, lo cual es evidentemente imposible para el ser humano.

La evidencia es entonces aquello que interpretamos como evidencia mediante un razonamiento que puede ser más o menos lógico, más o menos válido y más o menos verdadero, dependiendo de la calidad del razonamiento, es decir, de la interpretación. Esto hace sumamente subjetivo y complicado 'evidenciar' algo, ya que siempre se puede dudar de la evidencia, sobre todo si no es evidencia inmediata, es decir, evidencia propiamente dicha: manifiesta por sí sola para que cualquiera pueda 'verla' o comprenderla.

De este modo, la diferencia entre evidencia científica y evidencia llana es el grado de exigencia, es decir, de duda, con que cada uno exige evidencias para validar una proposición. La forma de hacer evidencia llana suele ser muy laxa, en un momento se puede ser muy exigente y en otro muy holgado, dependiendo de que tanto nos convenga o no creer en lo que se pretende evidenciar. En cambio, al menos en teoría, la forma de obtener evidencia científica debería de ser siempre rigurosa, exigente en cuanto al grado de desconfianza o duda que se tiene de las verdad de cualquier proposición. Pero esto casi no sucede. Por lo general, los investigadores y las revistas que publican sus trabajos son bastante 'llanos' en la forma de obtener 'evidencia'. 

Queda entonces que, la aparentemente única diferencia práctica, no teórica, entre evidencia llana y científica, es el contexto en que se obtiene (condiciones experimentales) y las proposiciones que pretende certificar (hipótesis derivadas de un cuerpo teórico sobre algún tema específico).

Entonces...

¿Para qué sirve la evidencia?

Como ha quedado evidenciado, las evidencias sirven para tener certeza, es decir, para confiar en que lo que nos dicen que es cierto también es verdadero (o no). Es básicamente un requisito que nace de la duda, que a su vez caracteriza al pensamiento escéptico. Si no acostumbramos a dudar de las cosas entonces la evidencia no es necesaria, la evidencia solo es necesaria para quien duda pero, paradójicamente, mientras más se duda menos útil es la evidencia, pues, como ya evidenciamos, no hay cantidad de evidencia que sea suficiente para injustificar la duda.

Por otro lado, también sirve para convencer (o, al menos, intentar convencer) a otros (o a nosotros mismos) de que lo que creemos que es cierto, es verdadero y, por tanto, les conviene creerlo. Todo esto sin importar si lo que creemos que es cierto es verdad o si solo creemos que es verdad (¿el conductismo es psicología?).

Pero algo para lo que definitivamente las evidencias no sirven es para hacer verdad algo que no es verdad y para hacer 'científico' algo que no lo es.

Primero, no importa cuanta 'evidencia' tengan cristianos y ateos para certificar sus creencias, ninguna de las dos proposiciones es verdad o deja de ser verdad de acuerdo a la evidencia disponible; si es verdad que existe, lo es independientemente de las evidencias, lo mismo si no es verdad, el problema es que no lo sabemos. Tal verdad no es evidente (si un árbol cae y nadie lo escucha ¿cayó realmente? excepto que los conductistas esten dispuestos a aceptar que la realidad solo existe si tenemos evidencia de ella, la respuesta es: por supuesto que sí cayó, la evidencia no hace realidad, es la realidad la que a veces deja evidencia a nuestra disposición).

Segundo, no importa cuanta evidencia se tenga para certificar una proposición dada, la evidencia no hace científica a la proposición, es la proposición y la forma en que se obtiene la evidencia lo que la hace 'cientifica'.

Podría argumentarse que es una forma muy simplista de definir la cientificidad de una evidencia, pero para poder debatir al respecto antes tendríamos que estar de acuerdo en lo que la ciencia es. 

¿Qué es la ciencia?

Alejándonos de razonamientos inútiles basados en las creencias subjetivas que uno pueda tener sobre lo que la cencia es, podemos comenzar a respondernos describiendo lo más objetivamente posible lo que a la observación de todos esta disponible sobre la esencia de la ciencia: lo que es evidente para todos que la ciencia es. 

La ciencia, en sí, definitivamente no es un hecho, no sucede en un momento y un lugar determinados, no tiene cuerpo ni edad; tampoco es una persona que dice muchas cosas (como creen la mayoría de personas) que noticieros y políticos tienen el encargo de comunicar. La ciencia es evidentemente una abstracción, una idea. Tal como los números, la música, la danza, el teatro, la literatura, la filosofía, la moral, las leyes, existe solo como un concepto o noción en la imaginación de quienes dicen entender tal palabra.

La ciencia no existe materialmente, aunque si existen los científicos, tal como existen los artistas y los filósofos o, para ser más exactos, existen las personas que se hacen llamar 'cientificos', 'filósofos', 'artistas'. Existen o existieron también los hechos de los llamados 'científicos': los artículos, los experimentos, los libros, las conferencias, los discursos. De esta forma, si queremos decir que 'la ciencia' existe, solo podemos hacerlo si nos referimos a las personas y sus hechos que son llamados 'cientificos', este es el único cuerpo de la ciencia. La ciencia entonces es lo que sea que los científicos hagan.

Perfecto. Ahora ¿quienes son científicos? ¿basta decirse científico para ser científico? ¿Es artista quien se hace llamar artista? ¿Es filósofo quien se hace llamar filósofo? No vamos a resolver esta cuestión apelando a nuestras opiniones personales, sería la discusión más subjetiva del mundo. Recurriremos entonces, de nuevo, a la mera observación descriptiva, a lo evidente. Es curioso porque las tres cosas parecen nacer de dos factores: una persona que se hace llamar así, y otro montón de personas que la llaman así. Podemos inferir entonces que ser cualquiera de estas cosas depende de la mezcla entre creerse y que le crean tal cosa: científico, artista o filósofo. 

¿Es jesucristo el hijo de Dios? el proceso es el mismo. Y a esto los cristianos le llaman 'fé'.

Entonces si la ciencia es lo que los científicos hagan y los cientificos son quienes se creen científicos y son creidos por otros ¿cuál es la relación entre la evidencia y la ciencia? Cualquiera que los científicos digan que es y que los demás crean ¿la evidencia hace las cosas científicas? si lo dicen los científicos y uno les tiene fé, entonces sí.

Conclusiones.

Los problemas con  la 'evidencia' son muchos más que los que apenas hemos bosquejado:

¿La evidencia hace más utiles a las cosas?

¿La evidencia hace más verdaderas a las cosas?

¿Cuál es la diferencia entre verdad, utilidad y certeza?

¿Las proposiciones verdaderas son más utiles? o puesto de otro modo ¿Las proposiciones más utiles son más verdaderas?

Y más especificamente, en cuanto a la evidencia científica en psicología:

¿Quién decide la relevancia de la evidencia para certificar tal o cual modelo psicoterapéutico o tal o cual teoría? ¿Por qué?

¿Quién decide que la evidencia debe certificar la 'eficacia' y no el 'impacto social', por ejemplo? ¿Por qué?

¿Quién obtiene la evidencia? ¿Con qué propositos?

Sin embargo, tratar todos estos temas alargarían excesivamente este post. Aunque todavía podemos dedicar un comentario y una serie de propuestas en respuesta a las últimas preguntas.

No es menos que sospechoso que quienes quieren poner de moda este criterio (los conductistas) son casualmente los más beneficiados, y no porque la psicología u otros modelos psicoterapéuticos no tengan evidencia, sino porque son ellos quienes deciden cuál evidencia tomar en cuenta y cuál no.

Pero no solo eso, también han decidido qué es lo que la evidencia tiene que certificar y se han inclinado por certificar la desaparicion de síntomas y la rapidez con que desaparecen ¿cuál es el problema? que los conflictos que las psicoterapias tienen como objetivo solucionar no son simples resfriados o gripes, son conflictos en los que interviene la humanidad, la subjetividad y la sociedad en que se desarrolla cada persona, por lo que resulta delirante creer que la rapidez con que termina un tratamiento o la desaparicion de los primeros síntomas reportados, son buenos criterios, o al menos suficientes, para distinguir entre una buena y una mala psicoterapia.

En cambio, nosotros propodriamos los siguientes criterios para una más realista valoración de la 'eficacia' de un modelo psicoterapéutico:

1. El cambio en la posición subjetiva, no solo de conducta, de quienes se involucraron en el proceso, acorde con los objetivos de quien recibió el tratamiento.

2. La no aparición de otros síntomas posteriores a la desaparición de los primeros.

3. El incremento en la autonomía y creatividad de quien recibió el tratamiento.

4. La expresión de síntomas o malestares en las personas directamente relacionadas con quien recibe el tratamiento, durante la remisión o después de que los síntomas del primero hayan desaparecido.

5. Una alta cantidad de tiempo dedicada a escuchar a quien recibe el tratamiento.

Estamos bastante conscientes de lo insuficientes o ambiguas que pueden ser algunas de estas propuestas, pero creemos que si se va a exigir evidencia para legitimar la validez de cualquier modelo psicoterapéutico, entonces tiene que evidenciarse mucho más que su 'eficacia' basada en rapidez y desaparición de síntomas, de modo que la discusión en este terreno sea mucho más equilibrada y deje de servir a los propósitos ideológicos, políticos y económicos de una minoría de etólogos autoproclamados psicólogos.


https://elemental.medium.com/the-absurdity-of-peer-review-1d58e5d9e661

Comentarios

Entradas populares de este blog

Manifiesto antifanatista por una teoría unificada de la psicología humana